¿Un poco de historia?

El uso de este vegetal es muy antiguo y este arte ha pasado de generación en generación durante milenios. Los primeros testimonios acerca de su uso datan del año 5000 a.C, e incluso mucho antes. Aunque muchos piensen que teñirse el pelo es algo de ahora, tendrían que saber ahora que las más antiguas civilizaciones que existieron en la Historia ya conocían fórmulas y técnicas para cambiar el color del cabello, desde la henna hasta el índigo, pasando por la cal viva usada en la Edad Media para teñir el pelo de rubio. El tinte capilar moderno no surgirá hasta la década de los 30 para uso profesional y los 50 para uso doméstico.
Los primeros pueblos que empezaron a manejar el arte de teñirse el pelo y la piel con alheña fueron los sumerios, los asirios, los babilonios, los persas, los acadios, los hititas, los fenicios y los hebreos, entre otros. Es interesante mencionar que en Babilonia, las mujeres se decoraban con henna como parte de un ritual para honrar a una diosa antigua de la guerra, Anath. No nos expandiremos más porque no tenemos suficientes datos, pero podéis leer la historia en este link:
Los antiguos egipcios fueron pioneros en esta técnica, los faraones y sus reinas, sobre todo Cleopatra, la utilizaban para teñir sus cabellos y para el cuidado de los mismos. En la momia del faraón Ramsés se encontraron restos de cabellos de color rojizo, probablemente teñidos con henna. En el proceso de momificación de los cadáveres, se impregnaban los pies del muerto en henna para ser identificado en el Más Allá, de acuerdo a las creencias vigentes en el Antiguo Egipto.